La trazabilidad alimentaria se explica siempre con el mismo ejemplo, y es un buen ejemplo: si mañana aparece un problema en un lote que salió hace tres semanas, ¿cuánto tarda usted en saber qué materias primas llevaba, qué máquina lo procesó, quién lo manipuló y a qué clientes se envió?
Si la respuesta se mide en horas, tiene un sistema. Si se mide en días y consiste en revisar carpetas, tiene un problema que todavía no ha estallado.
